Limpieza profunda de serpentín y turbina, destape de drenaje, medición de presiones y revisión eléctrica. La revisión anual que evita que el equipo falle justo en enero.
Un aire acondicionado mueve aire de la pieza a través de un serpentín frío. Ese aire trae polvo, pelusa, pelo de mascota y humedad. Con el tiempo se forma una capa sobre las aletas del evaporador que actúa como aislante: el aire ya no entrega bien su calor al serpentín.
Desde ahí todo va cuesta abajo, y en este orden:
La mantención más barata la haces tú: lava los filtros con agua tibia cada dos o tres semanas durante la temporada, déjalos secar completamente a la sombra antes de montarlos, y mantén despejada la unidad exterior. Con eso solo ya evitas buena parte de la pérdida de rendimiento. Lo demás requiere abrir el equipo, y ahí sí conviene que lo haga alguien con las herramientas.
Ese último punto es el que más se ignora. La mantención preventiva se llama así porque se hace antes de que aparezca el síntoma. Cuando el equipo ya falla, dejó de ser mantención y pasó a ser reparación, que cuesta más.
Sin promesas vagas: esto es lo que efectivamente incluye trabajar con nosotros.
El trabajo lo hace personal con formación técnica y experiencia en terreno, no un ayudante improvisado. Puedes pedir la credencial en la visita.
Operamos desde el Valle del Aconcagua. Eso significa coordinar tu visita en días y no en semanas, y volver rápido si algo necesita revisión.
Todo servicio queda respaldado por garantía sobre la mano de obra. Si algo no quedó bien ejecutado, volvemos sin costo adicional.
La visita técnica es gratuita y termina con un presupuesto por escrito. No comenzamos ningún trabajo sin que tú lo hayas aprobado.
En una casa, una vez al año. En oficinas, locales comerciales o casas con mascotas que sueltan mucho pelo, dos veces al año.
Si el equipo también se usa en calefacción durante el invierno, la carga de horas es el doble y conviene la frecuencia semestral aunque sea una casa.
Septiembre y octubre. Llegas con el equipo listo antes de la primera ola de calor, que en el valle suele aparecer en noviembre.
En enero, cuando todos descubren al mismo tiempo que el equipo no enfría, la agenda de cualquier técnico de la zona está copada y esperas semanas. La mantención de primavera cuesta lo mismo y te ahorra ese problema.
Sirve, y deberías hacerlo cada dos o tres semanas en temporada. Es lo que más aporta al rendimiento diario y no requiere herramientas.
Pero el filtro es solo la primera barrera. Lo que se ensucia de verdad es el serpentín del evaporador, detrás del filtro, y la turbina del ventilador. Eso necesita químico específico, desmontaje parcial y protección del circuito eléctrico. Lavarlo con la manguera del patio es la forma más rápida de mandar agua a la placa electrónica.
No, y desconfía de quien la incluya por defecto. Un circuito sellado no consume refrigerante: si falta gas, hay una fuga.
En la mantención medimos presiones. Si detectamos que el equipo está bajo, te lo informamos y cotizamos la detección y reparación de la fuga aparte. Rellenar sin reparar es pagar dos veces por el mismo problema.
Un serpentín sucio obliga al equipo a trabajar más tiempo para lograr la misma temperatura, y eso se ve en la cuenta de la luz. La diferencia depende de cuán sucio esté, así que cualquier porcentaje que te prometan sin haber visto tu equipo es invento.
Lo que sí es seguro: el ahorro más grande no está en la boleta mensual sino en no reemplazar un compresor. Un compresor quemado cuesta varias veces lo que cuestan diez años de mantención.
La mantención de primavera cuesta lo mismo que la de enero, pero se agenda en días en vez de semanas. Cotiza gratis y coordina tu visita.
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